Portugal tiene todo lo que necesitas para pasar unas vacaciones de primera: cultura, historia, vistas impresionantes y una gastronomía increíble. Tanto si visitas el país durante una semana como si vas solo unos días, no te puedes perder este rincón del paraíso (y sus celestiales pasteles de nata). Desde navegar a lo largo de la costa y hacer senderismo por paisajes increíbles hasta probar la gastronomía portuguesa en Lisboa, en esta lista te contamos los rincones de este país que no te puedes perder por nada del mundo.

Nazaré es famosa por tener las olas más grandes del mundo

1. Surfea las olas más grandes del mundo en Nazaré

Agarra tu tabla de surf y olvídate de Australia y Hawái. Conocido como el lugar donde se ha surfeado la ola más alta del mundo (24 metros), Nazaré es el destino perfecto tanto para los surfistas como para los que no son tan expertos con las olas. Ubicada a tan solo unas horas al norte de Lisboa, los viajeros visitan las playas de Nazaré para admirar las olas desde el famoso Miradouro do Suberco. Si quieres ver el mar en todo su apogeo, te recomendamos que visites Nazaré entre octubre y marzo.

Isla Barreta es un destino popular para hacer una excursión de un día

2. Relájate en una isla desierta

Conocida oficialmente como isla Barreta, es una de las cinco islas de barrera de la laguna de Ría Formosa. Frecuentada por pescadores y visitantes, esta belleza deshabitada es el hogar de increíbles flora y fauna, y un solo restaurante. Te recomendamos que subas a bordo de un catamarán desde Faro para llegar hasta Isla Barreta. Una vez estés allí, camina por las playas de arena y sumérgete en la naturaleza virgen. Te sentirás como un verdadero náufrago (sin serlo de verdad) en una isla desierta.

Esta capilla fue construida en 1686

3. Encuentra la playa de tus sueños cerca de Oporto

Los 900 kilómetros de costa de Portugal esconden playas totalmente únicas. Una de ellas, la de Miramar, se encuentra a poca distancia en coche de Oporto. ¿Por qué es esta playa tan especial? Además de resultar muy pintoresca, es el hogar de la capilla del Senhor da Pedra, un edificio construido en 1686 y que es una visita obligatoria para los fans de la historia y la cultura. Si vas un poco más al sur, te encontrarás con Praia do Paradiso, una playa a la que solo se puede acceder a través de unos escalones en los acantilados, así que asegúrate de llevar el calzado apropiado.

El Sendero de los Pescadores es perfecto para senderistas principiantes y expertos

4. Camina por el Sendero de los Pescadores

Portugal cuenta con muchísimas rutas de senderismo diferentes y, como todas son espectaculares, es muy difícil decidirse por una. Pero podemos decir que el Sendero de los Pescadores es la ruta costera más increíble de Portugal (e incluso del mundo entero) y atrae a viajeros de todo el globo. Puedes empezar la ruta en cualquier punto del recorrido, pero oficialmente el punto de salida es Porto Covo y el de llegada, Odeceixe. Cuenta con 120 kilómetros y es fácilmente accesible. Nuestro consejo: prepárate para los fuertes vientos del océano, algunos tramos escarpados y unas vistas increíbles. Si terminas en el tramo inferior del sendero, quizás quieras visitar Sagres, uno de los puntos más al suroeste de Europa y famoso por sus impresionantes atardeceres.

Surca los canales de Aveiro en un moliceiro

5. Visita la Venecia de Portugal

Aveiro, el destino perfecto para una escapada de un día desde Oporto, es una encantadora ciudad famosa por sus coloridos canales, su arquitectura art nouveau y sus famosos barcos moliceiros. Conocida como la Venecia de Portugal, Aveiro es una tradicional ciudad portuguesa donde podrás alejarte del ajetreo moderno. Y lo mejor es que la bella playa de Costa Nova está a tiro de piedra. Después de explorar la playa, sumérgete en el pasado de Aveiro con un tour a pie. Descubre el centro histórico, el mercado de pescado y las salinas de la ciudad antes de poner rumbo a Costa Nova para disfrutar de las vistas del océano.

Ningún viaje al Algarve está completo sin una visita a la cueva de Benagil

6. Descubre cuevas increíbles

Lo único que destaca más que las playas del Algarve son las formaciones rocosas que te puedes encontrar a lo largo de la costa. Tanto si te decides a explorarla en barco, en kayak o en paddleboard, una visita al Algarve es obligatoria. La cueva de Benagil es la estrella de la región para muchos viajeros. Se llena de colores que se forman cuando las aguas turquesas del Atlántico se reflejan con la luz que entra en la cueva. Si no tienes suficiente con una gruta, las cuevas con forma de elefante de Lagos, en la región de Ponta da Piedade, también merecen una visita.

Contempla el Atlántico desde uno de los puntos situados más al suroeste de Europa

7. Viaja al fin del mundo

Todos sabemos que la Tierra no es plana (¿verdad?), pero al poner los pies sobre los acantilados del cabo de San Vicente es imposible no tener la sensación de que estamos a punto de caernos por el borde del mundo. Es uno de los puntos situados más al suroeste de Europa, este destino de ensueño bien merece estar en tu lista (o, más bien, ser tachado de ella una vez lo visites).

Explora Lisboa en uno de sus coloridos tranvías

8. Explora la capital de moda de Europa

Un viaje a Portugal no está completo hasta que visitas su capital. Los tranvías amarillos de Lisboa te transportarán por la que parece la ciudad con más cuestas del mundo. No importa adónde te lleven los tranvías (o tus piernas), pronto te darás cuenta de que hay cosas que hacer por todos lados. Maravíllate con las vistas desde Park Bar (un bar situado en una azotea en el centro de la ciudad), disfruta de las exposiciones del Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología (MAAT), y no te vayas de la ciudad bajo ningún concepto sin probar uno de los pasteles de nata de Manteigaria, una famosa pastelería que los hace cada hora.

Visita el valle del Duero entre finales de febrero y principios de marzo para ver los almendros en flor

9. Maravíllate con los almendros en flor

Japón tiene sus cerezos y son preciosos, lo sabemos, pero el valle del Duero, en el norte de Portugal, no le tiene nada que envidiar al país nipón cuando llega la primavera. La encantadora región se transforma desde finales de febrero hasta principios de marzo, cuando las flores blancas de los almendros están en todo su esplendor. La leyenda dice que un joven rey plantó los almendros para enamorar a una princesa nórdica. Esperaba que ver el valle cubierto por flores blancas le recordara a la nieve de su hogar. No estamos seguros de si la idea funcionó, pero lo que sí hizo fue convertir al valle del Duero en un lugar precioso al acercarse la primavera.

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