Esperamos que sepas guardar un secreto. Es hora de dejar atrás las multitudes y descubrir ocho preciosas islas del Mediterráneo, donde el concepto de luchar por un sitio en la playa no existe. Así que deja tu guía de Mallorca y empieza a planear un viaje a uno de estos destinos de ensueño…

1. Porquerolles, Francia

imagen de la costa Azul

La Costa Azul es sinónimo de lujo, pero ¿dónde puedes experimentar la cultura tradicional francesa sin esta capa de ostentación y glamour? Adéntrate en Porquerolles, una isla idílica situada a tan solo veinte minutos en ferry de Hyères. A los lugareños les vuelve locos el pedaleo, así que súbete una bicicleta y ponte a explorar. Puedes alquilar una en prácticamente cualquier esquina y son el medio de transporte perfecto para parar en una o dos (o tres) de las numerosas bodegas repartidas por toda la isla. Este es un lugar ideal para no tener planes fijos, donde puedes explorar caminos serpenteantes que llevan hasta playas increíbles (y a menudo vacías). Una de las más populares es Pointe Prime, donde una estrecha franja de arena conecta la playa con otra isla más pequeña.

2. Nísiros, Grecia

Un hombre conduce su coche con las montañas de fondo

Es bastante complicado visitar una isla de Grecia que no sea bonita, pero tendrás que esforzarte para encontrar una tan especial como Nísiros. La isla no solo es un volcán de verdad, sino que también alberga preciosas iglesias y monasterios, como Panagia Spiliani y Agios Theologos. Otro punto a favor es que hay pocos viajeros que se aventuran a ir hasta aquí en comparación con los que van a Cos, su famosa vecina. En el pintoresco pueblo pesquero de Mandraki encontrarás una combinación de casas blancas y de colores que en realidad están construidas con rocas volcánicas. Saca tu lado más atrevido y camina a través del cráter del volcán o, si buscas una aventura en el agua, prueba a hacer windsurf y esnórquel en el escarpado litoral de la isla.

3. Biševo, Croacia

Una barca encallada en las rocas con una pequeña cala de fondo

Con apenas quince residentes permanentes y tan solo seis kilómetros cuadrados de zona residencial, la pequeña isla de Biševo probablemente pasaría desapercibida si no fuese por sus famosas grutas. Esta diminuta isla de Croacia es perfecta para hacer una excursión de un día desde Viš, otra isla que sin duda merece una visita. Alquila un barco o únete a un tour para explorar diez grutas completamente distintas a lo largo de la costa. El destino más famoso y más imprescindible es Modra Špilja, también conocido como la Gruta Azul. Aquí, los rayos del sol inciden a través de una grieta submarina en las rocas e iluminan la gruta con tonos de un azul intenso. No se puede visitar la Gruta Azul en barco privado, pero puedes llegar hasta allí en una excursión de un día. Para hacer las mejores fotos, asegúrate de ir en torno a la hora de comer, cuando el color azul es más vivo. Lejos de las cuevas, Biševo cuenta con bonitas playas, entre las que destacan Porat y Salbunara.

4. Angistri, Grecia

Una mujer contempla la playa desde lo alto de una colina

Es difícil competir con islas como Santorini o Miconos, pero Angistri, una pequeña isla a tan solo una hora de Atenas, se acerca bastante. Aquí puedes disfrutar de unas auténticas vacaciones griegas lejos de las hordas de viajeros y los desorbitados precios de los hoteles. Su cercanía a Atenas te permite combinar una escapada isleña con un viaje rápido a la ciudad. Simplemente coge el ferry desde El Pireo, el puerto principal de Atenas, y en seguida estarás olvidando tus problemas. La mayoría de los hoteles se encuentran en Skala, a cinco minutos de la terminal de ferris de Angistri. Desde aquí, solo tendrás de dar un paseo corto para llegar a la playa de Chalikiada. Después de maravillarte con las vistas del océano desde lo alto del acantilado, desciende por un pequeño sendero para sentir la arena blanca entre los dedos de los pies.

5. Isquia, Italia

Vistas del puerto y del castillo Aragonés de la isla

Al lado de Capri se encuentra Isquia, una joya bañada por el sol. Conocida como la “Isola Verde” (isla verde) debido a su colorida fauna, Isquia ofrece un agradecido descanso de las multitudes de Capri. Lejos de sus playas de ensueño encontrarás el Castillo Aragonés, un impresionante castillo medieval situado en la cima de un escarpado islote. Después de un día de turismo, disfruta de las increíbles vistas del castillo. Si te apetece algo elegante, te recomendamos ir a cenar a Da Maria, un restaurante al que solo se puede llegar en barco. Por supuesto, ningún viaje a Isquia está completo sin relajarte en las preciosas playas de la isla. Si visitas Isquia a finales de primavera o de verano, podrás disfrutar de la tranquilidad de la vida isleña lejos del calor abrasador.

6. Elba, Italia

Una senderista contempla la bahía de Portoferraio en la isla de Elba

Si crees que Isquia es el único paraíso italiano que estaba escondido, estás muy equivocado. Situada entre Córcega y la costa toscana se encuentra la pintoresca isla de Elba. El paseo en ferry desde la península a Portoferraio, la ciudad más grande de la isla y que merece la pena explorar, te da un adelanto de lo que puedes esperar mientras surcas el océano. Además de sus aguas cristalinas, sus playas de guijarros y sus espectaculares acantilados, Elba presume de tener una gran historia. Así que si alguna vez te cansas de relajarte en la playa (¿eso existe?), hay mucha cultura de la que disfrutar, incluyendo la mansión en la que vivió Napoleón Bonaparte durante su exilio en la isla.

7. Formentera, España

una pareja pasea por una carretera costera que lleva a un faro

Las Baleares. Todo el mundo ha oído hablar de Mallorca,Menorca e Ibiza. Por alguna razón, una pequeña isla a solo nueve kilómetros de Ibiza se las ha arreglado para pasar casi totalmente desapercibida. Formentera, con sus playas de arena blanca y sus aguas cristalinas, es una de las islas más idílicas del Mediterráneo. No es un lugar donde se celebran noches de fiesta salvaje (Ibiza, esto va por ti), sino que es el sitio al que los viajeros van para relajarse y descansar. Formentera es el paradigma de la relajación, pero también es un centro de aventura. Salta a sus aguas transparentes para hacer esnórquel, nadar y bucear. Y si los deportes acuáticos no son lo tuyo, da un paseo o súbete a una escúter y ve hasta uno de los antiguos faros (recomendamos el de Cap de Barbaria) para ver el atardecer.

8. Isla Cunda, Turquía

Imagen de la isla Cunda, la más grande del archipiélago de Ayvalık

¿Una isla cubierta de olivares entre Grecia y Turquía no suena como un lugar en el que querrías estar? Si tu respuesta es sí, entonces Cunda, la isla más grande del archipiélago de Ayvalık, es el destino ideal para ti. En cuanto llegues, empieza a explorar sus estrechos callejones. Estas callejuelas cuentan con casas de piedra, contraventanas de colores y flores brillantes, es una imagen muy pintoresca. El monumento más destacado de la isla, la iglesia de Taksiyarhis, te hará sentir como si hubieras retrocedido en el tiempo. Siéntate y disfruta de todas las ventajas de un descanso mediterráneo (sin las multitudes).

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