¿Crees que un viaje a los Alpes consiste solo en vivir aventuras que te pondrán la adrenalina por las nubes? ¡Te aseguramos que no es así! Hemos encontrado las cosas más relajantes que puedes hacer para conseguir que tu escapada invernal sea toda una delicia. Empecemos con un glamuroso paseo en helicóptero…

1- Siéntate, relájate y sube hasta el cielo

¿Alguna vez te has preguntado cómo se ve un glaciar desde las alturas? Pues puedes descubrirlo con un lujoso vuelo en helicóptero sobre los Alpes suizos. Si la idea de volar no te gusta mucho, visita Francia y reserva un viaje en teleférico en el valle de Aosta con el que podrás admirar las increíbles vistas sobre el Mont Blanc además de disfrutar de una deliciosa comida y una degustación de vino en la bodega situada a más altura de Europa.

2- Visita imponentes parques nacionales

Hasta 14 parques nacionales se encuentran en los Alpes, así que es muy fácil alejarse de las multitudes y explorar los impresionantes paisajes de la región con tranquilidad. Si quieres explorar más allá de donde normalmente llegan los turistas, elige el infravalorado Parque Nacional de Triglav, en Eslovenia, donde podrás admirar los espectaculares Alpes julianos. Si de verdad quieres escapar de las multitudes, haz las maletas y pasa unos días en el enorme y hermoso Parque Nacional de Écrins, en Francia.

3- Dale una alegría a tus papilas gustativas

Después de un tranquilo paseo por la montaña, seguro que te entrará hambre. ¡Estás de suerte! Los Alpes son un verdadero paraíso para el sentido del gusto, así que no te puedes ir de allí sin probar una fondue o una tartiflette. Encontrarás estas delicias en las regiones alpinas francoparlantes. No importa el destino que elijas, te aseguramos que la comida no te decepcionará. Tampoco te olvides de probar los fleisch knödel (una albóndiga de pan frita y rellena de carne) en Austria y una selección de carnes curadas (como la fantástica bresaola) en Italia.

4- Viaja atrás en el tiempo

Hay muchísimos pueblecitos dignos de postal esparcidos por los Alpes. Explora las antiguas calles de Zermatt y disfruta de un vaso de glühwein a la sombra del famoso monte Cervino. ¿O acaso prefieres Italia? Entonces dirígete a la pintoresca Cortina d’Ampezzo, ubicada en las Dolomitas. Si te apetece hacer algo un poco diferente, sumérgete en la historia y el folclore locales con un tour en el castillo de Neuschwanstein, podrás sacar increíbles fotografías mientras conoces las excentricidades de Luis II de Baviera, más conocido como el “Rey Loco”.

5- Date un capricho

¿Qué mejor forma de ponerle la guinda a tu viaje que dejándote mimar con masajes y diferentes tratamientos en un spa en las montañas? Disfruta de los exfoliantes naturales, el agua mineral y las salas de vapor en un spa en la montaña Rigi de Suiza. La experiencia de dos días es la opción perfecta para todos los que busquen una escapada alpina totalmente relajante.

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