Dubái, hogar de más de 200 nacionalidades diferentes, paraísos artificiales construidos sobre el mar y los edificios más altos del mundo, es una de las ciudades que más visitantes recibe. Y nunca decepciona: entre Lamborghinis dorados y ostentosas fuentes, es una joya del desierto que merece la pena visitar.

DÍA 1

10:00

Despiértate y vístete con tus mejores galas: ¡es la hora de comer! Si no sueles desayunar, no te preocupes: Dubái es famoso por sus deliciosas opciones para el brunch. Conoce la hospitalidad tradicional probando los sabores locales. Disfruta de un shakshuka, un plato de huevos escalfados que viene originalmente de Túnez. Si te gustan los dulces, el balaleet, un postre tradicional de los Emiratos Árabes, es la opción para ti. Acompaña tu elección con un té negro o café árabe para disfrutar de una auténtica experiencia saudí y consigue la suficiente energía para todo el día.

12:00

Prepárate para quemar toda esa comida: es hora de explorar la ciudad. Empieza por el edificio más alto del mundo: sube hasta la plataforma de observación del icónico Burj Khalifa. Situado a unos increíbles 828 metros de altura, este lugar privilegiado ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Desde allí arriba el mundo parece de miniatura y puedes llegar a ver hasta una distancia de 95 kilómetros. ¡Que no son pocos!

14:00

Cuando estés listo para bajar de las nubes, te espera un día de compras. Justo al lado del Burj Khalifa, encontrarás el Dubai Mall, con unas dimensiones igual de épicas. En su interior, se extienden un total de 1.200 tiendas y 150 restaurantes. Estamos seguros de que será muy fácil encontrar algún sitio para almorzar en su interior. Una vez hayas repuesto energías, no te olvides de visitar el parque temático, la pista de hielo y la gigantesca catarata que ese encuentran entre las paredes del complejo. Si el Dubai Mall te impresiona, te quedarás sin palabras cuando veas el Mall of the Emirates. Dirígete allí para disfrutar de la primera estación de esquí cubierta de los Emiratos Árabes.

17:00

Después de un largo día de compras, seguro que quieres cambiar de actividad. No te preocupes, tenemos una recomendación que te mantendrá a salvo del calor de la calle. En lugar de ir hasta el mar para admirar la vida salvaje, puedes visitar el acuario y zoo subterráneo de la ciudad, que alberga algunos de los reptiles más grandes del mundo y especies raras de animales, como el tiburón tigre de arena o el cocodrilo marino.

DÍA 2

6:30

Sabemos que es temprano, pero estás en Dubái y no todos los días se pueden recorrer las dunas del desierto en un 4×4. A tan solo 45 minutos de la ciudad, el desierto de Rub al-Jali es un lugar impresionante para empezar el día y descargar un poco de adrenalina. Descubre los placeres escondidos de vivir entre dunas y disfruta de una aventura en 4×4 de 3 horas. Atrévete también con el sandboarding para terminar tu mañana lleno de euforia y arena.

12:00

No hay nada como la comida callejera para saciar las ganas de un tentempié a medio día. Déjate caer por uno de los muchos vendedores de shish taouk de Dubái para probar este delicioso plato compuesto por pollo a la brasa, nabo encurtido, aceitunas y menta, todo enrollado en pan de pita. ¿Te apetece algo que llene más? Entonces prueba el margoogat, un estofado de carne con una base de tomate y muchas especias, o machboos, un plato tradicional de arroz servido normalmente con gambas locales.

14:00

Con la barriga llena, es la hora de conocer Dubái desde el agua. Disfruta de una perspectiva única de la metrópolis con un paseo en barco de 1,5 horas por Palm Jumeirah. Sumérgete en las maravillas de las islas Palm: un archipiélago artificial con forma de palmera. ¡No te olvides de sacar fotos! No verás este tipo de lujo en ninguna otra parte del mundo.

19:00

Tus 48 horas en Dubái están a punto de acabarse. Has subido hasta la cima del edificio más alto del mundo y recorrido uno de los centros comerciales más grandes que existen. Has admirado la belleza y grandiosidad que solo se puede encontrar en Dubái. Ahora es hora de volver al agua y relajarse. Sube a bordo de un dhow y disfruta mientras paseas por Dubai Marina y saboreas un buffet internacional. Sin duda, es el broche perfecto para tus 48 horas en Dubái.

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