Irlanda tiene mucho más que ofrecer que una pinta de Guinness en Dublín y una excursión a los acantilados de Moher. Si estás planeando una visita a la Isla Esmeralda, no te puedes perder estos destinos que normalmente pasan desapercibidos para los turistas. Desde islas remotas hasta fuertes piratas, estas joyas ocultas conseguirán que tus vacaciones irlandesas sean inolvidables.

1. Viaja con las ovejas en el condado de Cork

Para llegar a la isla de Dursey, tendrás que seguir un camino… poco convencional. Primero tendrás que viajar hasta Ballaghboy, en el condado de Cork, y desde allí tomar un chirriante teleférico suspendido a treinta metros sobre el estrecho de Dursey. No te preocupes: es mucho más seguro de lo que parece. Si te preguntas qué es ese olor que emana de tu cabina: son las ovejas. Sí, ellas también usan el único teleférico de Irlanda. Una vez termines el paseo en teleférico más terrorífico del mundo, puedes explorar la isla. Es perfecta para los entusiastas del senderismo y del avistamiento de aves. Si tienes suerte, quizás hasta veas delfines, ballenas e incluso tiburones.

2. Siente la fuerza en el condado de Kerry

La fuerza te acompañará en Skellig Michael, una escarpada isla que sirvió como refugio a Luke Skywalker en “Los últimos Jedi”. Skywalker estuvo a gusto con solo una túnica y un par de sandalias, pero te aconsejamos que te enfundes tus botas de senderismo más cómodas para explorar esta isla remota de la costa del condado de Kerry. Para llegar a este lugar declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO necesitarás unos 40 minutos. Los viajes en barco solo están disponibles durante el verano y salen desde los pueblos de Portmagee, Ballinskelligs y Caherdaniel. Cuando llegues a la isla, sube por la escalinata tallada en la roca de los acantilados hasta el antiguo monasterio de la isla. Si tienes miedo a las alturas, te advertimos de que no mires hacia abajo: los acantilados se elevan 180 metros sobre el nivel del mar.

3. Conduce por el Anillo de las Skellig

Si crees que una excursión a Skellig Michael no es para ti, quédate en el condado de Kerry y sumérgete en una aventura por el Anillo de Kerry, una impresionante carretera costera de 29 kilómetros que conecta Portmagee y Ballinskelligs. Esta ruta es una de las más pintorescas de Irlanda y ofrece unas vistas espectaculares de los acantilados de Kerry y el océano Atlántico. Si eres fan del surf, el buceo o el chocolate, querrás parar a mitad de la ruta para ir a la bahía de St. Finian. Conocida como The Glen, la recóndita bahía esconde fantásticas olas para hacer surf e increíbles mundos submarinos para explorar. Antes de meterte en el mar, no te olvides de visitar la galardonada fábrica de chocolate de St. Finian.

4. Conoce a los gigantes del condado de Donegal

Es posible que los acantilados Slieve League sean el tramo costero más impresionante de Irlanda. Ni siquiera los famosos acantilados de Moher, que son 3 veces más pequeños, pueden competir con estos gigantes que se elevan a 600 metros sobre el océano Atlántico. El mejor punto para admirarlos es Bunglass Point, el cual se encuentra a poca distancia en coche del pueblo pesquero de Teelin. Cuando te canses de observar las olas salvajes y te entren las ganas de aventura, pon rumbo a lo que parece el fin del mundo: One Man’s Pass.

5. Visita las hermosas playas del condado de Galway

Cuando pensamos en playas de aguas cristalinas, Irlanda no es el primer país que se nos viene a la cabeza. Pero la línea de costa escarpada de la Isla Esmeralda y sus remotas islas esconden unas playas de arena verdaderamente increíbles. Dos de las mejores las encontrarás juntas en el condado de Galway, a unos pocos kilómetros del pueblito artístico de Roundstone y a unos ochenta kilómetros al oeste de la ciudad de Galway. Desde Roundstone es fácil llegar a la playa de Dog’s Bay, con forma de herradura, y a la playa vecina de Gurteen, donde encontrarás arena blanca y preciosas aguas azules.

6. Embárcate en una aventura pirata en el condado de Mayo

A Irlanda no le faltan encantadoras localidades costeras, pero Westport, con sus calles llenas de árboles y su arquitectura georgiana, puede que sea la más bonita de todas. Cuando no estés en alguno de sus muchos bares y restaurantes, sal de la ciudad para explorar el monte Croagh Patrick, la bahía de Clew y la isla de Clare. Los que visiten Westport también pueden seguir los pasos de Grace O’Malley, una pirata conocida como “La reina del mar de Connaught” que vivió en esta región durante el siglo XVI. Puedes visitar su antigua residencia, el castillo Rockfleet, que se encuentra a veinte kilómetros al norte, o la Westport House, que ofrece actividades piratas para que los más peques también se entretengan.

7. Ponte las botas de senderismo en el condado de Waterford

Los montes Comeragh no pueden competir con los Alpes en cuanto a tamaño, pero sí que cuentan con unos paisajes y unas rutas de senderismo impresionantes. El circuito Coumshingaun es totalmente obligatorio para los senderistas experimentados. Se extiende a través de 7,5 kilómetros sobre terreno escarpado y ofrece unas vistas panorámicas espectaculares del condado de Waterford, especialmente desde el monte Fauscoum, el punto más alto de la cordillera de Comeragh. La joya de la corona de la ruta es la vista sobre Coumshingaun Lough, un lago glaciar rodeado de acantilados de 350 metros. Cuando termines el circuito, dirígete a las cataratas de Mahon (80 metros): son el lugar perfecto para un pícnic más que merecido.

Planea tu viaje a Irlanda

Comments

comments