¿Qué te parecería pasar dos años viajando por Europa occidental, empapándote del arte, la arquitectura, el idioma y la cultura? Aunque suene demasiado bueno para ser real, algunos afortunados viajeros de los siglos XVII y XVIII hicieron exactamente eso.

Durante esta época, los viajes por las ciudades más populares del continente, como Roma, París o Londres, se empezaron a hacer populares entre los jóvenes nobles. Estos recorridos se conocían como “Grand Tour” y sirvieron de inspiración para muchos autores de la época para empezar a escribir lo equivalente a un blog de viajes con sus aventuras.

Si te fascina la idea de conquistar Europa con un Grand Tour pero no tienes fondos ilimitados (ni vacaciones ilimitadas) para recorrer Europa durante un año o dos, no te desesperes: puedes disfrutar de la experiencia cultural europea definitiva incluso si viajas con una mochila en lugar de con un mayordomo. Nuestro itinerario incluye los principales destinos del clásico Grand Tour: Londres, París, Venecia, Florencia y Roma. Incluyendo todo, desde palacios hasta galerías, es perfecto para culturetas y amantes de la historia. Entonces, ¿cuáles son las paradas de este Grand Tour actualizado?

1- Explora la maravillosa arquitectura de Londres

Londres fue el punto de partida del Grand Tour tradicional, pero antes de partir hacia el continente, te recomendamos que te tomes tu tiempo para deambular por Londres. Cada rincón de esta ciudad está empapado de historia. Observa las vibrantes calles desde arriba con un viaje en el London Eye. Podrás contemplar grandes referentes de la arquitectura, como la catedral de San Pablo y el Tower Bridge desde arriba. De vuelta en tierra firme, dirígete a la Torre de Londres. No hay mejor lugar para adentrarte en la fascinante (y a veces tétrica) historia de la familia real inglesa.

2- Repasa la historia del arte en París

Los viajeros del Grand Tour tardaron años en empaparse del arte y la cultura europeos. Con este tour definitivo del Louvre podrás hacer lo mismo ¡en un solo día! La colección de arte y artefactos del Louvre abarca desde la Antigua Grecia hasta el siglo XIX. De esculturas a pinturas, este enorme museo ofrece una visión panorámica de la cultura europea. Cuando te hayas despedido de Da Vinci y Delacroix, haz una visita al palacio de Versalles y descubre figuras fascinantes de la historia de Francia, como Luis XIV y María Antonieta.

3- Atraviesa los canales de Venecia

En la hermosa Venecia es fácil pasar los días navegando por los canales en tu góndola personal o degustando la especialidad local risi e bisi (plato típico de arroz y guisantes) en las acogedoras trattorias. Pero cuando profundizas un poco, ves que la ciudad tiene una gran riqueza cultural e histórica que descubrir. Empieza con el Palacio Ducal, donde podrás admirar la ostentosa arquitectura del siglo XIV a la vez que descubres la historia de los duques (o los dogos) de Venecia. Después, salta del siglo XIV al XX haciendo una visita a la Colección Peggy Guggenheim. Este museo de arte moderno alberga obras de arte de Picasso, Magritte y Pollock, entre otros.

4- Sube a lo más alto en Florencia

Adéntrate en la cultura del Renacimiento de Florencia en la famosa Galería Uffizi, donde podrás observar obras emblemáticas como “El nacimiento de Venus” de Botticelli. Después, alcanza la cima de la ciudad, literalmente, al subir a lo más alto de la famosa catedral de Florencia para tener una vista panorámica del asombroso paisaje urbano. Después de subir y bajar esos 463 escalones, ¡te habrás ganado un aperitivo!

5- Visita el corazón de Roma

Dirígete a la frenética capital de la Italia moderna: no hay mejor lugar para terminar tu Grand Tour que la preciosa Roma. El Vaticano, la ciudad dentro de una ciudad en el centro de Roma, es un tesoro de arte, historia y cultura. Evita las multitudes en este lógicamente famoso destino con un tour guiado que te evitará las colas y te llevará directamente a lo bueno: los Museos Vaticanos, la Capilla Sixtina y la basílica de San Pedro.

Y ya estaría: en cinco rápidas paradas habrás podido conquistar lo mejor que ofrece Europa occidental como si fueses un noble del siglo XVII. ¿Qué podría ser más grandioso que eso?

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