Como un sabio dijo una vez: “la variedad es la sal de la vida”, y Lisboa lleva este dicho a otro nivel. Podrías pasar un mes aquí y encontrar algo nuevo que hacer cada día, pero no te preocupes si solo tienes libre el fin de semana: 48 horas son suficientes para nuestro recorrido por los lugares destacados de Lisboa.

Día 1

La plaza del Rossio es el nombre popular de la plaza Don Pedro IV

07:00

Asegúrate de llevar tus zapatos más cómodos, porque vas a caminar mucho. Y sí, habrá cuestas. La primera parada será para el desayuno, en el que podrás reunir fuerzas con un pãozinho (bollito de pan) y un galão (café con leche). Si realmente quieres conocer a fondo la cultura culinaria de Lisboa, también puedes ir a dar un paseo con un guía por las calles que rodean la plaza del Rossio.

10:00

La parte positiva de este paisaje accidentado es la cantidad de increíbles miradores que hay repartidos por toda la ciudad. Aprovecha la motivación que te dará la cafeína para subir al mirador da Senhora do Monte, que ofrece una de las mejores vistas de la ciudad. Y no cabe duda de que merece la pena: este punto elevado es uno de los lugares de la ciudad que más verás en Instagram. Si no quieres estropear la foto y salir sudando, también puedes subir a la montaña cómodamente con una bicicleta eléctrica.

Descubre el arte callejero de Lisboa en un tour guiado privado

13:30

Deja las alturas y pásate a los adoquines de la Rua da Misericordia. Allí puedes disfrutar de los renovados canales, hacer un tour en barco o simplemente observar el ambiente concurrido y animado de la zona de Cais do Sodré. A tan solo unos metros se encuentra el MAAT (Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología), así que entra y descubre increíbles exposiciones de artistas de fama mundial. Si prefieres ver algo más moderno, únete a este tour de arte callejero. Un guía privado te enseñará grafitis y muestras de arte urbano por toda la ciudad, desde obras a gran escala hasta murales políticos y sociales.

16:00

Ya ha pasado mucho tiempo desde el desayuno, lo que significa que es hora de probar una de las famosas delicias culinarias de Lisboa, el pastel de nata. Date una vuelta por una pastelería y comprueba lo ricas que están estas cremosas tartaletas de huevo. Y recuerda, has estado subiendo y bajando cuestas toda la mañana, así que no te contengas: te lo has ganado.

Disfruta de la cena en un restaurante local de fado

20:00

¿Tienes ganas de jantar? Dirígete a Alfama, una de las zonas más antiguas de la ciudad, para cenar y disfrutar de un espectáculo. Sumérgete en la cocina tradicional en uno de los mejores restaurantes del barrio mientras escuchas la música fado, a veces melancólica y a menudo romántica, interpretada por un cantante local. Después, súbete a un tuk-tuk para hacer un tour nocturno por la ciudad y ver las calles bajo una nueva luz (literalmente).

Día 2

10:00

No puedes decir que has visitado Lisboa si no te has subido al famoso tranvía 28. Este sencillo tranvía cubierto de grafitis, que es uno de los iconos de la ciudad, te llevará en una ruta panorámica a través de los barrios de Lisboa. Recorrer la línea de un extremo a otro es una manera estupenda de hacerte una idea general del ambiente de la ciudad, pero ten cuidado: el tranvía también es uno de los lugares favoritos de los carteristas.

Cuando hayas hecho suficientes fotos de este gigante amarillo, bájate y camina hasta el mercado Feira da Ladra. Fundado en el siglo XIII, este lugar tiene tantas especialidades curiosas como décadas a sus espaldas.

El monasterio de los Jerónimos es un antiguo edificio de la Orden de San Jerónimo cerca del río Tajo

13:00

Después de comer en el mercado, aprovecha que has repuesto energías y dirígete a Belém, el barrio donde se encuentran los monumentos históricos más populares de Lisboa. La primera parada es el monasterio de los Jerónimos, que está relacionado con algunas de las figuras más importantes de Portugal: Vasco da Gama se alojó aquí y Fernando Pessoa está enterrado en el cementerio cercano.

A pocos pasos y alzándose sobre la ciudad que la rodea se encuentra la catedral de Lisboa, que fue construida en 1147 y es una parada obligatoria para cualquier amante de la arquitectura. Las periódicas remodelaciones realizadas a lo largo de los siglos han convertido el edificio en una fascinante mezcla de estilos.

16:00

Deja la historia en el pasado y dirígete a Terreiro do Paço, una de las plazas más bonitas de Lisboa. Para disfrutar de un domingo verdaderamente tranquilo, haz una parada en la pintoresca Ribeira das Naus o continúa hasta la ribera, donde puedes relajarte con una cerveza y ver los barcos al atardecer.

Disfruta de una amplia variedad de vinos y aperitivos portugueses a bordo de un crucero

19:30

¿Qué puede ser mejor que ver barcos? Subirte a uno. Navegar junto al paseo marítimo de Lisboa es una manera excelente de terminar tu fin de semana. Así que adelante: dale un descanso a tus pies y disfruta de la cultura local con una bebida en la mano. Además, tu posición en la cubierta es ideal para decidir qué monumentos y lugares no te puedes perder en tu próxima visita.

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