Todos hemos fantaseado alguna vez con visitar Hawái y no es difícil imaginarse por qué, ya que este archipiélago de islas ofrece todo lo que necesitas para pasar las mejores vacaciones de tu vida: increíbles selvas tropicales, impresionantes cataratas, playas idílicas, volcanes en activo y mucho más. Cuando leas estas ocho razones por las que visitar Hawái, querrás subirte al primer avión que encuentres para no volver a preguntarte “¿cuándo podré ir a Hawái? ¡ay!”
Practica esnórquel con un experto en el famoso arrecife de Molokini.

1. Aguas que rebosan vida

Hawái es el lugar ideal si lo que buscas es contemplar algunas de las criaturas marinas más espectaculares que existen. La costa de Hawái es un sueño hecho realidad para cualquier submarinista que se precie. Ya que se puede hacer esnórquel entre tortugas, bucear con tiburones y nadar junto a delfines y peces manta. Si eres de los que no se mojan, Hawái también tiene una alternativa para ti: en el puerto de Lahaina podrás subir a bordo de un crucero de avistamiento de ballenas.

Podrás descubrir el paisaje subacuático de la playa de Waikiki a bordo de un submarino con capacidad para 48 personas.
Foto de Kimberly Jeffries.

2. Experiencias únicas y singulares

Los hawaianos no tienen reparos a la hora de hacer las cosas a su manera, lo que deriva en experiencias únicas. En Waikiki, por ejemplo, podrás subir a bordo de un submarino futurista en vez de conformarte con el tradicional crucero en barco. Sí, increíble, pero cierto: un submarino. En él te sumergirás unos 30 metros bajo la superficie del agua, lo que significa que podrás observar numerosos seres marinos y corales desde su interior. Aunque, si prefieres nadar con Nemo y sus amigos, también tienes opciones algo más rápidas que el submarino.

Aprende a hacer un hang 10 (o casi) en esta clase grupal de surf.

3. Olas excelentes

Hawái no solo es la cuna del surf, sino que también es un paraíso para surfistas de todos los niveles. Si buscas olas grandes (grandes de verdad), dirígete a Waimea Bay, en la costa norte de Oahu (¡y no te olvides la cera!). Si coger olas de 9 metros todavía te da un poco de respeto, no hay problema. La playa de Waikiki es una alternativa más adecuada para quien haya decidido introducirse en este mundillo tan cool.

Relájate en este crucero crepuscular de 2 horas con música en un catamarán.

4. Puestas de sol que no se pueden describir con palabras

Hawái es un paraíso lejano rebosante de maravillas naturales y sus envolventes puestas de sol son la joya de la corona. Los más románticos pueden levar anclas y zarpar hacia el crepúsculo vespertino mientras disfrutan de una deliciosa cena a bordo de un crucero en Maui. Para quienes quieran algo más de acción, existe la posibilidad dirigirse a Oahu y aprender los trucos necesarios para que tus fotos del atardecer capturen la belleza del momento. Hagas lo que hagas y estés donde estés, pronto te darás cuenta de que ninguna puesta de sol es comparable a las de Hawái.

Descubre la impresionante selva tropical de Kauai, además de sus dramáticos acantilados.

5. Paisajes imponentes

Cataratas, cañones, campos de lava o selvas tropicales, Hawái alberga todo tipo de tesoros ocultos para los amantes del senderismo. En Oahu, por ejemplo, podrás realizar dos de las rutas más famosas de los EE. UU.: a la cima del cráter Diamond Head y a la cascada de Manoa. Esta última caminata es ideal para cinéfilos, ya que atraviesa lugares donde se rodó Parque Jurásico. Algo menos conocidas, pero igual de espectaculares, son las rutas de senderismo por los alrededores de Maui (que además son más sencillas y aptas para toda la familia). En la otra cara de la moneda está el cañón de Waimea en Kauai, una verdadera dosis de naturaleza para los que tienen alma aventurera.

Podrás disfrutar de la playa de Waikiki en la costa sur de Oahu.

6. Playas de categoría mundial nada más salir de casa

Hawái tienen una playa para cada ocasión. Si buscas la experiencia clásica, dirígete a la costa de Nā Pali. Esta zona de Kauai es el lugar perfecto para zarpar en un crucero respetuoso con el medio ambiente y disfrutar del atardecer. La playa de arena negra de Punalu’u es el destino perfecto si lo que buscas es algo poco convencional. No solo es un espectáculo visual debido a su arena volcánica, sino que también es el lugar en el que las tortugas verdes marinas entierran sus huevos. Por último, si lo que buscas es paz y tranquilidad, también dispones de una gran variedad de opciones: la playa de Waikiki o la de Lanikai son perfectas para relajarse.

En Parque Nacional de los Volcanes verás fumarolas y depósitos de azufre.

7. Volcanes activos a tu alcance

No puedes irte de Hawái sin haber visitado alguno de los volcanes más épicos del archipiélago. En el Parque Nacional de los Volcanes podrás ver de cerca las playas de arena volcánica, las coladas de lava, las fumarolas y los depósitos de azufre. Además, si te gusta madrugar, la cima del Mauna Kea, el volcán más alto del mundo, es el lugar perfecto para contemplar el amanecer.

Hawái te va a encantar, vayas a la isla que vayas.

8. Islas que ofrecen variedad

Cuando viajes entre las islas hawaianas, pronto descubrirás lo diferentes que son entre sí. Ya sea en la exuberante Kauai o en los campos de lava de la Isla de Hawái, todas tienen una cultura, paisajes y cocina distintiva y típica que enriquecerá tu experiencia. Hay ocho islas en total, pero solo 6 están abiertas al público. Oahu, Maui, Kauai y la Isla de Hawái son las más pobladas y populares, mientras que Lanai y Molokai ofrecen un ambiente de reclusión.

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