Las vacaciones de invierno son algo mágico. Es una época del año muy especial, llena de tradiciones, celebraciones y con un toque de cuento de hadas. Descubre el invierno en estos 8 destinos de todo el mundo.

1. Pórtate bien y vendrá San Nicolás

Chicas haciendo compras navideñas

Diciembre llega acompañado de maravillosas tradiciones invernales en toda Alemania. La tarde del 5 de diciembre, por ejemplo, los niños pulen sin descanso sus zapatos y los dejan junto a la puerta principal durante la noche con la esperanza de que San Nicolás se los llene de dulces, clementinas o, incluso, dinero. Disfruta de unos sorbitos del famoso vino especiado o Glühwein mientras te envuelve el espíritu festivo de los mercados navideños, por ejemplo, en el famoso Striezelmarkt de Dresde. El invierno es una época perfecta para viajar por Alemania sin multitudes de turistas. Descubre los rincones secretos de Múnich durante un paseo a pie o date una vuelta por Berlín sobre un patinete eléctrico. Aunque, sin duda, una de las experiencias invernales más especiales es visitar el castillo de Neuschwanstein. Sus torreones de cuento de hadas son aún más hermosos bajo la nieve.

2. Ilumina el cielo estrellado de la India

Mano sujetando una lámpara de aceite

El Diwali, un tradicional festival de la luz, tiene lugar en la India todos los años en octubre o noviembre, dependiendo del ciclo lunar. Durante esta festividad, se encienden luces y lámparas dentro y fuera de las casas, para simbolizar la luz interior y espiritual que ahuyenta a la oscuridad. No hay mejor momento que este para explorar ciudades históricas como Udaipur, Delhi y Bombay. Y recuerda, ningún viaje a la India está completo si no visitas el Taj Mahal, un monumento que fue construido en el siglo XVII como santuario para la esposa del emperador mogol Shah Jahan. Todavía se lo considera como uno de los lugares más románticos del mundo.

3. Endulza tus vacaciones sin salir de España

Las calles españolas se llenan de magia navideña en invierno. Admira las decoraciones en el Barrio Gótico de Barcelona o visita la famosa obra inconclusa de Gaudí: la Sagrada Familia. Si prefieres viajar al sur, no te pierdas el palacio del Alcázar de Sevilla o, si decides pasar unos días en la capital, el Palacio Real de Madrid. Aunque, lo que sí que no te puedes perder en ninguno de estos lugares es un buen roscón de reyes para endulzar tu estancia.

4. Aprende qué y cómo es el Toji en Japón

El solsticio de invierno, que en Japón se conoce como Toji, es el día más corto del año. Pero aunque es corto, está lleno de tradiciones, como relajarse en un baño caliente con cítricos yuzu y disfrutar de platos hechos con calabaza de invierno. Déjate maravillar por otras interesantes tradiciones japonesas como la ceremonia del té en Kioto. Aprende curiosidades sobre el arte samurái o prepara comida local en una clase de cocina. Pero si realmente quieres ser partícipe de una experiencia sin igual, visita el templo Zenkoji de Nagano y a los monos de la nieve mientras se bañan en aguas cálidas de Jigokudani.

5. Huye de las brujas en Austria

En Navidad más que nunca, los niños traviesos de todo el mundo recuerdan que deben portarse bien si quieren recibir regalos. Pero en Austria, van un paso más allá. Cuenta la leyenda, que los niños que no son buenos serán castigados por una criatura legendaria llamada Krampus. Y, por eso, cada invierno, la gente se disfraza de Krampus, brujas y demonios para desfilar por las calles durante una espeluznante pero divertida celebración navideña. Por otro lado, si buscas unas vacaciones de invierno más tranquilas, pasea a pie por Salzburgo o disfruta de un concierto de adviento. Recorrer Viena en coche de caballos o visitar los jardines del palacio de Schönbrunn también es una forma mágica de ver la ciudad. Y si te da frío siempre puedes entrar en calor en una de las famosas cafeterías de la capital.

6. Admira costumbres muy singulares en Eslovenia

El país de Europa del Este de Eslovenia alberga algunas antiguas y fascinantes tradiciones invernales. Durante el carnaval, los hombres (vestidos con trajes tradicionales y brillantes sombreros florales) salen en procesión con látigos para ahuyentar al invierno. Les siguen personas vestidas como el monstruo “kurenti”, disfrazadas con cuernos de toro, pieles de oveja, máscaras y un cinturón adornado con cencerros.  Aunque sea una época del año bastante fría, no faltará el aguardiente para volver a entrar en calor después del desfile. Tras esta experiencia carnavalera tan singular, visita Liubliana en un tour por el centro de la ciudad, para luego probar la deliciosa comida regional y los vinos locales. Otra parada imprescindible es el hermoso lago de Bled en los Alpes Julianos.

7. Celebra el día de Santa Lucía en Suecia

La fiesta de Santa Lucía de Siracusa es un festival de la luz que se celebra en Suecia en honor a esta mártir que murió en el siglo IV. Tiene lugar el 13 de diciembre y consiste en una procesión de niños vestidos de blanco y con luminosas coronas. Simboliza el comienzo de la temporada navideña que trae luz y esperanza a las personas. Después del desfile, se comen galletas de jengibre y pan con sabor a azafrán. Santa Lucía es una de las experiencias más mágicas que puedes vivir en Suecia. Pero no la única: descubre lo mejor de Estocolmo en un paseo navideño o aprende todo lo que siempre has querido saber sobre los antiguos vikingos. Si eres más de pasar tiempo al aire libre, recorre el archipiélago en kayak y, más tarde, recobra fuerzas gracias a las delicias tradicionales que degustarás durante un paseo gastronómico.

8. Visita Irlanda en un momento especial

Irlanda es un país con muchísimas costumbres invernales. De hecho, la tradición que se sigue en muchos países de decorar la casa con acebo y hiedra, en rojo y verde, se originó aquí. El solsticio de invierno es un evento ideal para visitar Irlanda. Y, en ese día en concreto, lo mejor que puedes hacer es visitar Newgrange, al norte de Dublín. Es una tumba de más de 5000 años de antigüedad. Durante el solsticio de invierno, una pequeña abertura permite la entrada de luz que ilumina la cámara interior. Contemplar la tumba es una experiencia misteriosa, casi mística. Además, los irlandeses saben cómo pasarlo bien en todo momento y el invierno no es una excepción. Explora Dublín durante un tour a pie para percibir el vibrante ambiente de la ciudad. Si quieres subir un poco el ánimo, participa en una degustación de whisky irlandés en Dublín o en la ciudad de Cork. Si, por lo contrario, decides salir de senderismo por la costa, lo mejor para entrar en calor, es probar la tradicional sopa de pescado de la zona.

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