Con la emoción de planear nuestra próxima aventura es fácil que se nos olvide algo (y no estamos hablando de las gafas de bucear). Nos referimos al hecho de que viajar genera un impacto duradero en el planeta. Al fin y al cabo (al margen de la COVID-19), 1200 millones de personas realizan vuelos internacionales cada año, lo que está creando una gran huella de carbono en el medio ambiente. Además, irónicamente, muchas veces también contribuimos a deteriorar los mismos lugares paradisíacos que descubrimos en las revistas y en los blogs de viajes. Entonces, ¿qué podemos hacer? Viajando de forma sostenible podemos limitar nuestro impacto medioambiental y apoyar a las comunidades locales. Estas son las mejores prácticas para calmar tus ansias de viajar mientras ejerces una influencia positiva.

Participa en programas de compensación de carbono

Un viajero mira hacia un campo con vacas a través de la ventana abierta de un tren.

Seamos realistas, los vuelos no son especialmente respetuosos con la Madre Naturaleza. A fin de cuentas, los aviones emiten más CO2 por pasajero que cualquier otro medio de transporte. Si puedes viajar a tu destino en autobús o en tren, ya estás aportando tu granito de arena. Además, estos transportes te permiten contemplar el paisaje por la ventana durante el trayecto. ¿Viajas más lejos? Los programas de compensación de carbono son la solución. Los habitantes de Palaos llevan pidiendo a sus visitantes que participen en estos programas desde 2020. De esta forma, mientras los viajeros se dedican a tomar el sol, también están contribuyendo a la restauración del hábitat local. ¿Qué más se puede pedir?

Busca actividades con certificación ecológica

Un grupo de turistas observa a una ballena

Viajar de forma ecológica empieza en el momento en el que abres el navegador. Buscar actividades responsables desde un punto de vista socioambiental te permitirá disfrutar del viaje con la conciencia tranquila. Presta atención a las certificaciones ecológicas y de turismo sostenible. Esta es la forma en la que el Instituto de Turismo de Costa Rica premia a sus empresas desde 1997. Toda actividad, desde los albergues ecológicos a las excursiones de avistamiento de ballenas, tiene que haber sido distinguida con este sello de aprobación. Gracias a este reconocimiento podrás viajar con la tranquilidad de que estás reduciendo tu impacto ambiental.

Visita lugares que promuevan prácticas respetuosas con el medio ambiente

Una pareja pasea en bici por una colina

¿Todavía no sabes a dónde ir en tu próximo viaje? Puedes limitar las opciones a aquellos lugares cuyas iniciativas ecológicas merezcan reconocimiento. Helsinki, sin duda, es una de esas ciudades destacadas gracias a sus más de 1000 km de carriles para bicicletas, así como a las numerosas estaciones de carga para vehículos eléctricos repartidas por toda la ciudad. Además, tiene el objetivo de convertirse en una ciudad neutral en emisiones de carbono para 2035. También podrías decidirte por Liubliana, elegida la ciudad más verde de Europa por la Unión Europea.

Haz donaciones a programas de conservación y protección

Un mujer sentada junto a un chimpancé en la selva

Antes de emprender tu gran viaje hacia lo desconocido, piensa con conciencia ecológica. Reservar una parte del presupuesto para participar en programas de sostenibilidad puede ser de gran ayuda. Echa un vistazo a las iniciativas puestas en marcha en el Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda. Sus programas ayudan a proteger los hábitats de los gorilas, así como a proporcionar ingresos a la comunidad local. A través de la creación de puestos de guía turístico y la limitación del número de visitantes, han dado los primeros pasos para que sus actividades sean más sostenibles.

Descubre los tesoros que te rodean

Una mujer compra pan en un mercadillo local

No tienes que irte muy lejos para poder hacer algo bueno por el planeta. De hecho, al requerir menos combustible, suele ser más ecológico quedarse cerca de casa. Hacer un viaje a un bosque o una playa de la zona puede recargar las pilas tanto como una expedición exótica. Por otro lado, también podemos aplicar el enfoque local cuando estamos en otras partes del mundo. Consumir y comprar productos locales sirve para apoyar a las comunidades de la zona y ayuda a evitar importaciones contaminantes.

Deja intacto el paisaje

Un grupo de niños recoge basura y la recicla

A todos nos encantan los grandes espacios abiertos. No hay nada mejor que perderse en la majestuosidad de un parque nacional. Por lo menos, hasta que te encuentras con los primeros restos de basura. En los parques nacionales de Estados Unidos se generan 45 toneladas de basura cada año. Teniendo en cuenta que las bolsas de plástico y las latas de aluminio pueden tardar un siglo en descomponerse, se trata de un impacto bastante permanente; así que, recoge tu basura (o, incluso mejor, llévate una botella reutilizable).

Cuelga las toallas del hotel

Una mujer cuelga sus toallas en la habitación del hotel

Se tarda cinco segundos, pero si todos olvidamos hacerlo, el impacto puede ser enorme. En un hotel, colgar las toallas es una señal universal que indica que no te importa volver a usarlas. También puedes ir un paso más allá poniendo el cartel de “no molestar”, ya que cada vez que el personal de la limpieza cambia las sábanas, se utiliza una gran cantidad de detergente industrial. Además, recuerda llevar tus propios productos de aseo para evitar usar las pequeñas botellas de plástico de los hoteles. Teniendo en cuenta todo el plástico que hay en nuestros océanos, este pequeño paso puede tener un importante efecto medioambiental.

Compra de manera más ética

Una mujer hace mantas peruanas tradicionales vestida con su traje regional

Encontrar una oferta es genial, pero saber que no se ha explotado a nadie durante su producción es aún mejor. Buscar productos de comercio justo es, sin duda, una gran idea, pero otra opción es eliminar a los intermediarios y comprar directamente a los artesanos locales. Ya sea una manta de Perú o una lámpara de papel de Japón, siempre es preferible tratar con el fabricante. Además, ¿acaso hay mejor forma de adentrarse en la cultura local?

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