¿A quién no le gusta el veranito? El olor a crema solar, el suave chapoteo de las olas, las gaviotas sobrevolando la orilla… Una vez que llega el caluroso verano, no hay nada como estar en la playa. ¿Qué puede ser más relajante que tumbarse en la arena con un buen libro en mano? No obstante, una excursión a la costa ofrece diversión para toda la familia: desde explorar los caleidoscópicos mundos submarinos hasta contemplar las puestas de sol a bordo de lujosos catamaranes. Aunque las playas ofrecen un sinfín de experiencias, aquí tienes 10 que no te puedes perder:

Explorar el fondo del mar

Buceadores junto a una tortuga marina.

Vale, ya tienes las gafas de buceo y todo lo demás en la maleta. Ahora ya solo falta un pequeño detalle: ¿a dónde vas a viajar? ¿Qué te parece un lugar en el que puedas nadar codo con aleta junto a especies exóticas? Imagínate junto a una tortuga marina o acercándote a una impresionante mantarraya. El mar es una caja de sorpresas sin fondo.

Ver la puesta de sol

Dos jóvenes toman una copa sobre la cubierta de un barco al atardecer.

No hay ningún lugar tan relajante como ese horizonte infinito que se extiende ante ti cuando estás en la playa. Y si, además, la puesta de sol hace que el cielo empiece a parecerse al cóctel que llevas en la mano, para qué quieres más. No hay duda de que las playas son un lugar mágico al atardecer, tanto las de Puerto Rico como las de Hawái.

Descubrir lo que hay bajo la superficie

Una familia bucea entre peces de colores.

Algunas playas son tan tranquilas que cuesta creer lo bulliciosa que es la vida marina bajo la superficie. Sin embargo, si te pones las gafas de buceo y miras bajo el agua, descubrirás un nuevo mundo submarino lleno de color. Peces tropicales que se arremolinan en torno a coloridos arrecifes de coral y ¿quién sabe? Con algo de suerte, puede que veas algún delfín.

Escapar de la muchedumbre en bahías escondidas

Cueva costera sin turistas.

¿De qué te sirve estar en una playa preciosa si, al tumbarte en la arena, aparca un autobús lleno de turistas junto a ti? Por suerte, todavía es posible encontrar joyas naturales y tranquilas en las que disfrutar del descanso que te mereces. Hay islas declaradas Patrimonio de la Humanidad o exóticas bahías de arena blanca impolutas en las que te sentirás como en el paraíso.

Sentir una descarga de adrenalina

Una pareja de personas mayores disfruta en la playa junto a unas motos de agua.

Si el castillo de arena te ha quedado de lo más divino y tu piel ya alardea de un suave bronceado, es hora de pasar al siguiente nivel. Las playas son el lugar perfecto para un buen subidón de adrenalina. Ya sea conduciendo una potente moto de agua a lo largo de impresionantes costas, o navegando tranquilamente en kayak cuando el mar está en calma, ¡tú eliges!

Saborear el lujo

Una chicha toma el sol en la cubierta de un barco sobre aguas turquesas.

Las vacaciones son un momento para desconectar por completo. Así que, ¿por qué mover un dedo cuando una tripulación puede hacer todo el trabajo por ti? Sube a bordo de un catamarán de lujo, túmbate a tomar el sol y no te preocupes por nada más. Eso o bucea mientras un cocinero te prepara un delicioso bufé. Difícil elección, ¿verdad?

Visitar una playa diferente cada día

Costa paradisíaca con rocas y palmeras.

Algunos países tienen tantas playas increíbles que no sabrás cuál elegir. Pero entonces, ¿por qué conformarse con una cuando puedes ir de playa en playa? Al fin y al cabo, así multiplicarías tus probabilidades de ver algunos animales locales o flora impresionante. En las Islas Whitsunday, por ejemplo, eso significaría ver tortugas, aves marinas y, tal vez, ballenas jorobadas. Pero, aunque no vieras ninguno, habrás vivido una aventura.

Adentrarse en grutas secretas

Un buceador en el interior de una cueva de la costa.

Para los exploradores más intrépidos, algunas costas son demasiado emocionantes como para perdérselas. Las impresionantes cuevas de las islas croatas son uno de esos lugares (y no solo por las increíbles oportunidades de practicar esnórquel en aguas cristalinas e inmaculadas). Un viaje al interior de la misteriosa Cueva Azul es suficiente para satisfacer a cualquier aventurero que se precie.

Pisar la arena dorada

Una pareja moja sus pies en la orilla del mar.

Dar un paseo por una playa de arena blanca es uno de los grandes placeres de la vida (si es que consigues salir de la hamaca, claro). Sentir la suave arena bajo tus pies mientras te alcanza una ola refrescante, no tiene precio. En la playa de Whitehaven, por ejemplo, la arena es tan blanca y radiante que necesitarás unas buenas gafas de sol además de tus chanclas.

Entrenar esos músculos con algo de deporte

Una pareja pasea en kayak por la orilla de la playa.

Todas las playas tienen al típico musculitos. Pero no te preocupes, gracias a muchas de las actividades deportivas que se ofrecen en la costa, tú también podrás alardear de tipazo este verano. Prueba emocionantes paseos en kayak hasta cuevas escondidas o pintorescas excursiones en bicicleta, son formas más que entretenidas de mantenerse activo. Eso sí, no olvides la protección solar.

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